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Huguette Labelle, presidenta de Transparencia Internacional
Tolerancia cero con la corrupción

De paso por Chile, la mandamás de la organización que vigila la corrupción aprueba las medidas tomadas, pero advierte sobre el rol de la política.

Matías Bakit R.

La Presidenta Bachelet sabía que estaba siendo evaluada mientras leía las propuestas contra la corrupción. Pero esa evaluación no provenía solamente del país, ansioso por conocer la respuesta del gobierno a la crisis de las platas de Chiledeportes, sino también de los ojos más expertos posibles: los de la jefa de la organización anticorrupción más importante del mundo.

La visita de Huguette Labelle, presidenta de Transparencia Internacional, se produjo en el momento preciso. Fue testigo privilegiada de las medidas de la Mandataria y del momento más complicado del caso Chiledeportes, hecho que le preocupó al punto de pedir reuniones con el gobierno y con la oposición, en la búsqueda de un consenso anticorrupción.

-¿Sabía usted antes de venir que en este momento existe una gran discusión acerca de la corrupción en Chile?

-Sí, yo estaba al tanto de los problemas en Chile antes de venir. Y creo que cuando uno tiene un problema serio es vital para cualquier país investigar rápidamente el caso. Y si hay suficientes pruebas y evidencias, entonces corresponde que el caso se transfiera al poder judicial y los tribunales tomen los fallos y decisiones. Pero también hay que tratar de averiguar qué es lo que se puede hacer para prevenir. Por eso que la presentación de la Presidenta fue tan importante. Son medidas de prevención, pero al mismo tiempo buscan mejorar las instituciones de gobierno y el parlamento, para que haya mayor transparencia, mayor integridad, y para que el pueblo tenga mayor confianza.

-Ojalá esto no sea un tema de política partidaria en su discusión en el parlamento. Porque esto es importante para todo el pueblo.

-¿Qué es necesario para frenar la corrupción?

-Se debe asegurar un sistema judicial fuerte, una policía fuerte, instituciones respetadas y que funcionen bien. Después es muy importante tener un buen sistema financiero, para que los ingresos que llegan al Estado, al igual que el presupuesto, tengan los mecanismos correctos para prevenir la corrupción. Otro aspecto es el servicio público, que debe ser nombrado por mérito, ascendido por mérito, para así no ser visto como partidario por la gente del país. El último factor es que para prevenir la corrupción y promover la integridad debemos comenzar a nivel escolar y asegurar que el plan de estudio sea tal que los niños aprendan sobre los valores importantes que deben regir sus vidas en cuanto a honestidad, integridad y respeto. Deben aprender desde jóvenes a decir no a la corrupción. A tener tolerancia cero con la corrupción.

-¿Cómo se puede evitar que la falta de alternancia en el poder termine siendo terreno fértil para la corrupción?

-Depende totalmente de la gente que esté en el gobierno de turno. Algunos gobiernos han estado en el poder por mucho tiempo y han vivido con integridad. Otros no lo han hecho así. Entonces no es el largo de tiempo en el poder lo que influye, sino la calidad de la gente y su integridad.

-¿Se puede decir que la corrupción es un fenómeno inserto en las sociedades de los países que la sufren, o se trata de acciones individuales?

-La corrupción estimula más corrupción. Por eso puede convertirse en un fenómeno social, porque si todos la ven en su entorno es probable que hagan lo mismo.

-¿Qué pasa con el resto de los países de América Latina? La mayoría rechazó el último informe de corrupción.

-Cuando un país sube en el ranking quedan complacidos y si bajan es lo contrario. Pero es necesario recordar que el Índice de Percepción de Corrupción realmente viene del pueblo y de los trabajadores de esos países. Mi consejo a esos países es que, en vez de estar a la defensiva, traten de entener por qué esto es así y qué es lo que pueden hacer para cambiarlo.

El Mercurio, Domingo 26 de noviembre de 2006

 
 

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